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Una de ingenieros

No hace mucho al encontrarme con un grupo de ex-alumnos del colegio estudiantes de ingeniería en la facultad bilbaina de San Mames me contaron la siguiente anecdota.
(los de la foto son tres amigos uno hace de médico, otro de abogado y el tercero de ingeniero y me sirven para ilustrar el chiste)


Estaban de cena un médico, un abogado y un ingeniero de Bilbao y hablando acerca de que carrera hubiera estudiado Jesucristo si hubieran existido entonces las universidades.

El Médico: Yo pienso que habría sido médico, pues siempre mostró mucha preocupación en sanar a los enfermos, y esta tarea nos corresponde a los médicos.
El Abogado: No. No. Es evidente que habría sido abogado, porque buscaba siempre la justicia, y ¿qué mejor que un abogado para administrarla?
Tras este comentario se produce un largo silencio en esperando que hablara el ingeniero bilbaino.
y al cabo de uno rato, el médico dice al ingeniero:
-. Pero, ¿ es que no crees que Jesús habría sido ingeniero?
El Ingeniero: Hombre pues... Gustarle..., le hubiera gustado, pero no sé si lo habría conseguido.
Ya se, que no tiene mucha gracia pero muchas veces es lo que sienten ante unas estructuras que miden el aprendizaje unicamente por el esfuerzo y dificultades que se tengan que superar.

Este otro no se quien me lo contó pero podría apuntar amuchos de nosotros que a veces nos centramos demasiado en nuestra tarea:
Un día, un ingeniero estaba cruzando una carretera cuando una rana le llamo y le dijo:
- Si me besas, me convertiré en una hermosa princesa.
El ingeniero se agacho, recogió la rana y se la puso en el bolsillo.
La rana hablo de nuevo y dijo:
- Si me besas y me conviertes en una hermosa princesa, me quedare contigo durante una semana.
El ingeniero saco la rana de su bolsillo, sonrió y la devolvió a su lugar.
Entonces, la rana grito:
- Si me besas y me conviertes en princesa, me quedare contigo y haré todo lo que quieras. Nuevamente, el ingeniero saco la rana, sonrió y la volvió a meter en el bolsillo.
Finalmente, la rana pregunto:
- Pero bueno, ¿qué pasa?. Te he dicho que soy una hermosa princesa, que me quedare contigo una semana y que haré lo que quieras. Entonces...¿por qué no me das un beso?.
El ingeniero sin inmutarse le contestó:
- Mira, yo soy ingeniero. No tengo tiempo para una novia, ¡pero una rana que habla.... mola un montón...!.
Buena tarde y que no se olviden de dar su beso a la pobre princesa encantada que guardan en su bolsillo.

1 comentarios:

Jose Asensio ( larri ) dijo...

dejo el chiste...
Si parece mentira que en ciertas profesiones el papeleo ahoge los proyectos!!!

actualmente esos mismos (medico, abogado y ingeniero) hablan de la red !!!