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La tentación

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Cuantas veces tras una sesión de evaluación me siento como alguien malvado y retorcido, encuentro cada día más difícil la tarea de evaluar y sobre todo me pregunto cual es la finalidad de la evaluación. Hoy preguntaba al claustro que podemos hacer, cambiar, tranformar o mejorar para romper de su rutina indiferente a 20 jóvenes y "jóvenas" (que decía un amigo mio) de 16 años que les trae al pairo lo que les contamos en el aula. Si la primera tentación del hombre fué la del conocimiento, porque no somos capaces de despertar el interés por las cosas, por saber, por aprender. La respuesta a mi pregunta ha sido contestada por un gran silencio y un conjunto de caras que miraban para cualquier parte menos a mi. A veces me gustaría convertirme en un llama que pudiera encender ardor por el conocimiento, que rompiera ese velo de apatía que me encuentro cada vez más a menudo, y lo que más lamento que no encuentro herramientas ni argumentos para poder destruir esa capa de barro que impermeabiliza su proceso de crecimiento y aprendizaje.
Bueno lo siento pero es que cada vez que llegan estas fechas me pongo melancolico.

1 comentarios:

Jb121 dijo...

Josu, llega un momento en que, ante la facilidad de adaptarse a lo malo, cada uno adopta un papel, que parece le es impuesto. Un papel que tiene inherentes unas posturas, unas opiniones y unas quejas. Me refiero claramente a la figura profesor - alumno que tú tratas, las cuales se definen en día 10 u 11 de septiembre (2 buenos aniversarios, por cierto), en que el profesor pondrá en su punto de mira a veintipico alumnos por clase, y los alumnos pondrán en el suyo, con la escopeta cargada por si alguno "se le sube demasiao" a 9, 10 u 11 profesores. Tomadas ya las posiciones, cada uno empieza su labor, el profesor entrará cada día en una clase en la que no se siente a gusto (como viene en el manual que tiene que ser) y el alumno procurará que ese profesor nunca lo llegue a conseguir. Aquí es donde me reafirmo en mi idea de que, un profesor que sepa ser cabrón los primeros días, y que, eso sí, poco a poco, se sepa ir ganando a su clase, será el que consiga el mejor ambiente. J.B.