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Mis sensaciones en el BETT

Aún estoy impresionado por la experiencia del BETT y no se si podré transmitir de forma clara lo vivido y experimentado en el viaje a Londres. Empezaré con las sensaciones recibidas según me adentraba en el espacio, un enorme lugar, ocupado por esta feria internacional.
Mi primera sensación fue la envidia. Envidia a una sociedad que invierte en educación, que se vuelca en la innovación educativa, en investigación y desarrollo orientado a la educación, al aprendizaje. Capaz de llenar ese inmenso espacio de gentes de todas las edades, razas y condición social.
Tras la envidia vino la admiración ya que toda esa gente no solo se llevaban bolsas, folletos o regalos de promoción de todo tipo como uno está acostumbrado a las ferias que por aquí "disfrutamos"siempre dedicadas al consumo o el ocio (expovacaciones, fitur, expoconsumo) Los visitantes preguntaban, tocaban, se interesaban por lo que veían y sobre todo buscaban como aplicar la innovación en su práctica docente.
Y despues llegó la rabia por que será difícil que por estos lares disfrutemos de una feria de estas características en la que el centro de la tarea sea la educación, la escuela, eso que es para niños y niñas. Cuando los políticos hablan de educación lo primero es la UNIVERSIDAD, un país debe de tener una buena universidad y apostamos por ella, invertimos en ella pero olvidamos que la universidad se debe de llenar de niños que crecerán. Que si no formamos y enseñamos a esos niños a ser competentes nunca llegaran con las suficientes capacidades para aprovechar esa tan magnifica universidad. O es que no interesa que todos los niños y niñas de un país tengan las mismas oportunidades y que no sea solo lo más importante la bienal de máquina herramienta para un país que necesita una gran renovación educativa.




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